Entender la otra cara de los vientres de alquiler

Publicado en el Blog de Profesionales por la Ética en marzo de 2016

Ayer se representó un interesante episodio que ayuda a explicar qué significa exactamente el tema de los vientres de alquiler. Se votaba en la Asamblea de Madrid una legislación sobre la eufemísticamente llamada “maternidad subrogada”.

La argumentación ética sobre el tema es incuestionable por mucho que se la quiera disfrazar de altruismo y de beneficio: se mercantiliza con una mujer, normalmente en situación de vulnerabilidad, de una forma muy semejante a la prostitución, y con un niño al que se le exige estándares de calidad y se le priva de derechos fundamentales. Y además todo esto lleva a abusos de diverso tipo, desde granjas de mujeres retenidas para procrear hijos de otros, a abortos o “devoluciones a fábrica” de niños imperfectos; desde el uso de mujeres para no estropear el cuerpo de otras más favorecidas económicamente, al abandono del menor comprado al terminar la relación de pareja antes que llegara su nacimiento. Y no son elucubraciones: está pasando.

Sin embargo, este artículo no pretende incidir en las implicaciones éticas, que pueden encontrar en documentos muy completos sobre el tema y en artículos de gran interés y claridad, sino explicar la votación de ayer en Madrid.

Ayer se enfrentaban los dos lobbies que tienen completamente tomados y corrompidos los dos grandes partidos que nos desgobiernan: el lobby homosexualista del PP y el lobby feminista, casi lesbofeminista, que domina el PSOE.

También ayer publicó Actuall un esclarecedor artículo sobre la extraordinaria proporción de homosexuales en las diversas estructuras del PP, información que, de forma personal, yo ya había constatado en mi entorno. Un amigo de NNGG afirmaba que, en un populoso distrito de Madrid donde milita, la proporción de homosexuales era del 60%, por lo que le hice ver que no resultaba extrapolable a la realidad social y que era raro. De igual manera, un amigo de mi hijo, militante del PP en un pueblo grande del sur de la capital, se desesperaba porque su presidente de NNGG era homosexual, el vicepresidente era su novio y si ponían la bandera multicolor con la que él no se sentía identificado, no podía quejarse sin represalias en su “carrera política”. También me han llegado noticias de que las NNGG del PP andan fichando jóvenes homosexuales en las universidades por boca de un conocido cuyo hijo gay ha recibido “requiebros políticos” de ese partido.

Sobre el poder del lobby feminista en el PSOE poco hay que demostrar: su programa de las últimas elecciones era un compendio de lo que esos lobbies exigen: más endurecimiento de la LIVG, más aborto, más ayudas a las asociaciones de mujeres…

Lo que ayer se representó fue la lucha entre los intereses de los dos lobbies porque, no nos engañemos, la pareja heterosexual estéril es un porcentaje ínfimo de las peticiones de vientres de alquiler: la técnica y la ley está dirigida a las parejas estériles por naturaleza, que de hecho son las mayoritarias consumidoras de “úteros pobres” en el tercer mundo.

Como anécdota y puesto que Nepal es uno de los países donde más se negocia con esta práctica, nos enteramos que tras el seísmo, Israel tuvo que fletar un avión para sacar a los compradores, todos masculinos, y sus adquisiciones para ponerlos a salvo dejando en tierra a los envases ya vacíos.

Los intereses del lobby homosexual eran defendidos por el grupo de Cifuentes en tanto las feministas se oponían, pues han decidido que esto de alquilar úteros cosifica a la mujer tanto como el ser madre. No estoy muy convencida de que sea por la dignidad de la mujer (que tengo comprobado les importa un pimiento), sino porque esa faceta paridora de la mujer se contrapone con su idea de mujer-masculina que no gesta niños, pero esto es una percepción personal.

Y desde luego, la cosificación del niño, su mercantilización, la exigencia de que sea de calidad, su abandono en caso de que los compradores rompan su compromiso antes de la entrega (ya se ha dado), su abandono por no ser perfecto (ya se ha dado), carecen de importancia para estos dos lobbies del género, que sólo defienden una serie de prebendas o intereses como el derecho inexistente a tener niños caiga quién caiga o el derecho de la madre a matarlo cuando le venga bien, despreciando los más básicos derechos de los seres humanos más vulnerables.

Y además de los intereses de lucha de lobbies ya explicados, hay dinero, mucho dinero. De hecho, esta misma propuesta se acaba de echar abajo en Europa entre otras cosas porque su principal promotor se demostró tenía intereses personales crematísticos con una gran clínica india dedicada a ello. Vamos, que mientras hablaba del derecho a la procreación de parejas accidentalmente infértiles (las menos) y de parejas naturalmente infértiles (una inmensa mayoría) se frotaba las manos por los dinerales que iba a sacar como intermediario entre las alquiladas, perdón, las altruistas, y los explotadores, perdón, los futuros padres, mientras se fabricaba y se entregaba la mercancía, perdón, el niño.

Sin embargo, hay que destacar que esta votación para regular vientres de alquiler en Madrid, en la que tenían teóricamente mayoría los defensores de los intereses del lobby homosexual, ha sido desactivada por el voto valiente de los únicos que, al margen de los intereses de los lobbies, han votado a favor de la dignidad de la mujer y su hijo.

Un diputado del PP, Luis Peral, y la ausencia de otros dos, han permitido temporalmente que no se comercie con seres humanos.

¿Y Podemos? Podemos de momento está dirigido ideológicamente por el lobby feminista de Beatriz Gimeno. Votó en contra. Ciudadanos, fiel aliado del PP y testaferro del mismo pues presentó, supongo que como favor a los socios peperos, el proyecto de vientres de alquiler, votó a favor.

Una victoria ética… de momento.

Pero si les digo la verdad, no estoy segura de que esto dure mucho. Los lobbies del género no se pisan la manguera por mucho tiempo y supongo que pronto se dará barra libre a esta aberración ética.

Porque en este momento, los defensores de la dignidad humana estamos completamente fuera de juego en las instituciones representativas, salvo por los escasísimos miembros del PP que aún defienden los valores de sus bases sociales. Y que me temo que, como ya pudimos ver en la configuración de listas para las últimas elecciones generales, enseguida sean defenestrados.

Alicia V. Rubio Calle

 

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