Pacto de Estado contra la VIOGEN (I): Asesinando el juicio justo

Una de las muchas aberraciones que han firmado nuestros políticos en un pacto de Estado contra la Violencia de Género, que podría llamarse de la vergüenza, es evitar que la presunta maltratada declare en sucesivos lugares dando su versión, de forma que lo contado a la policía quede automáticamente corroborado ante el secretario del juzgado y finalmente frente al juez. Testimonios concordantes que se le exigen a todo hijo de vecino por puro sentido de la justicia y que se le van a ahorrar a la presunta maltratada, que le vale con una única declaración.

Los perpetradores de esta aberración legal fundamentaban esta prebenda irresponsable con el argumento buenista de que “la pobre maltratada sufre, una y otra vez, recordando los terribles momentos y bla, bla, bla”. Y de esa forma se le protege ante tanto padecimiento. Como si el padre o madre de un asesinado no sufriera, por ejemplo, al narrar los hechos.

Sin embargo, puede incluso sonar bien siempre y cuando se parta de la quimera de que no hay falsas denunciantes. De hecho, todas las medidas que se toman en este aspecto tienen que partir de que las mujeres nunca mienten, algo intrínsecamente imposible. Y que ninguna acusa falsamente para conseguir mejores condiciones en el divorcio aunque las cifras cantan, demostrando que un alto porcentaje de denuncias por violencia de género se interponen justo después de que el varón pida la custodia compartida y la presunta maltratada vea en riesgo, con esa medida, el quedarse con los niños y por ende, con la casa y la pensión de manutención.

Es imprescindible partir de esa premisa falsa para que no se noten las verdaderas consecuencias de esta medida hiperproteccionista y buenista. Y por ello, entre otras cosas, las feministas atacan despiadadamente a cualquiera que ponga en duda las ridículas e imposibles cifras de denuncias falsas con las que nos tratan de engañar los implicados en este negocio y que los medios airean sin decoro.  El partir de esa falsedad impide cualquier resultado positivo de la tal medida. Porque realmente no se busca lo que se dice. Me explico.

Estuve en la presentación en Albacete del documental SILENCIADOS, excelente trabajo del director Nacho González que recomiendo ver aunque le están impidiendo, por todos los medios, su difusión. En él se muestra la otra cara de este asunto, los hombres maltratados y los que son víctimas de una ley injusta que les quita la presunción de inocencia y los arroja a la picota pública en un juicio paralelo despiadado siendo inocentes, además de dejarlos en la calle. Demasiado bien documentado y demasiadas verdades para no intentar censurarlo. En el coloquio posterior habló una chica.

La joven contaba cómo su madre había acusado a su padre de maltrato y ella, después de un mes de odiar y culpar a su padre, había hablado con él. Y cómo este hombre le dio a leer la denuncia que había interpuesto la presunta agredida contra él.

Contó cómo su madre había ido variando su testimonio para hacerlo más grave según iba teniendo que declarar y ratificar su versión. Eso ya le puso en guardia. Pero lo que determinó su apoyo al padre fue leer que, según la agredida, el padre también le había dado a ella un puñetazo en la cara. Eso nunca sucedió. Todo era mentira.

Algo que ayudó a mejorar la terrible situación del falsamente acusado fue ese cambio progresivo de la declaración de la falsa maltratada. Este caso, por más que suene dramático, es muy común. La falsaria, a la vista de que puede agravar el delito, va variando su declaración creyéndose impune, que engaña a todos y que nadie pone en duda su declaración. En otros casos, como la verdad es fácil de repetir pero la mentira exige buena memoria, ya que lo que no ha sucedido se ha de recrear cada vez, es habitual alterar las narraciones.

Sea cual sea la razón, hay miles y miles de hombres que han salido del trance por esas contradicciones. No se han librado del calabozo, ni de la denigración pública de su reputación, se han quedado sin hijos, sin casa y puede que sin trabajo, pero salen como “culpables no probados” (no hay inocentes en la violencia de género) por lo que no se les condena penalmente. Las cifras cantan, más del 85% de las denuncias que se interponen en las comisarías son sobreseídas por falta de pruebas o sale absuelto el denunciado. Denunciado en falso que no ha escapado de esa condena paralela que enumero más arriba pero que sí escapa a la penal. Gracias a esta medida muchos no van a escapar de ninguna de las consecuencias de la mentira.

Ahora imaginen a esta mentirosa, a esta miserable que según mejoraba su versión no sólo no sufría, sino que disfrutaba, a la que se le va a evitar con la medida del pacto que sea tan estúpida de ponerse en evidencia. Imaginen el panorama penal del acusado, (mejor hablemos  del “culpable desde su acusación”) cuya única esperanza era que la mentirosa fuera lo suficientemente tonta, o mala, para dejarle un resquicio a su presunción de inocencia.

El estúpido e inconstitucional pacto de Estado va a impedir que miles de inocentes puedan salir relativamente indemnes. Y les aseguro que es lo que realmente buscan muchos de los que se lucran de esto.

Demasiado dinero para que las cifras de denuncias sobreseídas o de  acusados en falso pongan continuamente en entredicho la miserable ley. Lo mejor es evitar que haya sobreseimientos u hombres no condenados por la evidente falsedad de las declaraciones.

Las cifras de denuncias falsas deben desaparecer… objetivo prioritario. ¿Y qué mejor forma que no hacer justicia y que todos sean culpables dando carta de veracidad, de esa forma, a la mentira?

Y no olviden que todos tenemos la posibilidad de ser víctimas de esta arbitrariedad en nosotros o en nuestros seres queridos. Gracias políticos.

Alicia V. Rubio Calle

18 comentarios en “Pacto de Estado contra la VIOGEN (I): Asesinando el juicio justo

  1. José M. Magallón dijo:

    Es realmente alucinante que el propio Ministerio de Justicia reconozca, que todo ello ha llevado a un aumento descomunal de las denuncias falsas por maltrato por parte de mujeres inmersas en procesos de ruptura de pareja, con la intención única de obtener ventajas procesales en los pleitos por custodia de los hijos y las disputas por cuestiones patrimoniales; y lo más grave: que se diga que esto es un daño soportable.

    Toda persona con independencia del sexo al que pertenezca, debe ser considerada de la misma manera cuando es víctima o agresor, puesto que la existencia de delito no radica en una mera y simple cuestión de sexo-género.

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    • aliciarubio dijo:

      Así es, están creando leyes discriminadores que no resuelven lo que pretenden y encima crean más injusticias. El “delito de autor”, el “culpable hereditario”, la inversión de la carga de la prueba…son figuras jurídicas arcaicas, ajenas al derecho moderno.

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  2. Juan Antonio dijo:

    Despues de esto solo queda exiliarse como cuando se vive en una Dictadura , en este caso de Genero.
    Espero.que a los responsables de esteCrimen.,algun dia no muy l ejano les den a beber.de su propia medicina.

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    • aliciarubio dijo:

      Lamentablemente hay personas que sólo abren los ojos cuando se dan contra una pared y les duele el chichón. Otros, los que son conscientes de todo lo que esto supone de sufrimiento humano y lo consideran “asumible”, deberían comprobarlo en carne propia. Y ya comienza a haber una suerte de justicia poética.
      De cualquier manera, nadie estamos libres de las arbitrariedades legales de esta ley y de este pacto.

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  3. jesus (@djmlm95) dijo:

    excelente Alicia, pienso que todo esto es un brazo mas de ese pulpo genocida que nos están imponiendo, todos los tentáculos van dirigidos a la extinción del mundo occidental blanco, adoctrinamiento de la homosexualidad a niños, aborto, estas leyes para evitar que se forme una familia y evitar a toda costa la reproducción, sustitución étnica, son tantas y tantas cosas que no entiendo porque la gente no despierta de una vez.

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    • aliciarubio dijo:

      Gracias don Jesús. Y sí, son tantas las evidencias de una ingeniería social con objetivo final de reducciòn poblacional que no comprendo cómo hay tanta gente colaborando “gratis et amore” sin percibirlo. Comprendo que los que están en el ajo, o los que sin estar el el ajo sacan tajada económica, colaboren con entusiasmo. Lo malo son los que están horadando los cimientos sin darse cuenta de que el edificio les va a caer encima sin posibilidad de escape.

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  4. Pepe López Muelas dijo:

    Gracias Alicia por esa claridad como explicas tan aberrantes hechos y tan injustas leyes impuestas en pos del dinero y un estúpido odio hacia el hombre. Creo que nadie aclara con la misma nitidez que tú esta situación surrealista pero VIGENTE y con toda la fuerza. Espero que no tarde vox en alcanzar un grado de poder suficiente como para atajar este y otros despropósitos.

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    • aliciarubio dijo:

      Gracias a usted don Pepe.
      Si no fuera por la de dinero que esto mueve parecería que nuestros políticos se han vuelto locos.
      Sobre VOX, va a ser complicado luchas contra todo el establishment, pero juega a favor el que mucha gente está abriendo los ojos a traves de de injusticias sufridas por estas legislaciones y medidas que vulneran derechos fundamentales.

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  5. Camaleon dijo:

    Quién me hubiera dicho que decir que un niño tiene pene es cometer un crimen de odio!.

    Es que resulta que un niño tiene pechos y vulva. ¿Entonces que son las niñas?

    Ya no existen ni niños ni niñas solo modelo único intercambiable?

    Al final me lio yo solito….

    Apunta a Transhumanismo…

    Con cierta tristeza me viene a la mente ese libro tan esclarecedor de la naturaleza de ciertos seres humanos.

    Archipiélago Gulag es una obra del escritor ruso Aleksandr Solzhenitsyn que denuncia el sistema de represión política del estado estalinista en la extinta Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas.

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    • aliciarubio dijo:

      Han decidido que es posible hacernos creer que dos y dos son cinco y no solo no nos dejan discrepar a base de multas amenazas y linchamientos sino que su objetivo es que lo asimilemos como la verdad.
      Orwell sabía lo que decía. Conocía el marxismo.

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